El mercado laboral en España

No hay duda de que en estos momentos el mayor problema al que se enfrenta la Unión Europea es el desempleo. En 1998 la tasa de desempleo en los países miembros de la Unión Europea era del 10% (más de 18 millones de parados). Así, lo reflejan las encuestas: el paro es en la actualidad una de las cuestiones más preocupantes para todos. En el siglo XXI, el mundo laboral sigue ofreciendo un inmenso despilfarro de recursos en lo que a producción se refiere. Esta situación resulta degradante y humillante para los parados y tiene consecuencias perniciosas a largo plazo, especialmente para los jóvenes y mujeres, que constituyen los grupos más afectados. Además, es una fuente de tensiones sociales, tal como ha quedado demostrado en las recientes campañas electorales en Alemania y Francia. El objeto, de la presente comunicación, ha consistido en analizar los hechos producidos, en la Comunidad Valenciana en los últimos veinticinco años, y establecer diversas observaciones que permitan comprender la realidad actual. El trabajo abordará sucesivamente el tema de las fuentes de información sobre empleo y paro, y su grado de fiabilidad; el comportamiento de la población activa, empleo y el paro. Y finalmente se harán algunas reflexiones sobre políticas de empleo con el fin de proponer una serie de medidas que redunden en beneficio del empleo, junto con el desafío político que conlleva, y que será necesario remover de cara al futuro. Así, se ha estructurado en tres Capítulos y confeccionado, a su vez, abundante material gráfico. Sin embargo, podemos extraer una primera conclusión: nada se logrará sin la ayuda del conjunto de la sociedad y su participación activa en la lucha contra el paro. Lo que no es una conminación sino una necesidad. Podemos afirmar, también, que los problemas actuales del empleo no pueden ser analizados sin tomar en cuenta las consecuencias de la mutación económica y social de estos últimos veinticinco años. En efecto, el mundo actual es fundamentalmente diferente al que conocíamos a principios de la crisis de los años setenta. Hemos pasado de una economía mucho más compleja en la que lo nuevo se mezcla con lo viejo. A lo cuantitativo se añade lo cualitativo, a una organización vertical de la economía a partir de grandes grupos dominantes se mezcla una organización más horizontal. En este contexto, se han modificado considerablemente las condiciones de desarrollo y se han dejado obsoletos los modelos establecidos a principios de la revolución industrial, pero continuamos razonando como si nada hubiera pasado, aplicando concienzudamente recetas que ya no funcionan.

  • LOS DATOS DEL PROBLEMA: Diferencias EPA e INEM Solía comentar Keynes: “Para resolver un problema primero es necesario identificarlo, y a menudo el hacerlo con precisión supone la resolución del mismo”. En el presente trabajo sobre el mercado de trabajo en el periodo1974-1998, se han elaborado los datos en base a la Encuesta de Población Activa (EPA) con preferencia a otras fuentes, por ser la fuente principal de información sobre el mercado de trabajo. 1.2 ACTIVIDAD, EMPLEO Y PARO Cualquier análisis de la situación del mercado de trabajo en la Com. Valenciana debe comenzar con una descripción general de lo que ha ocurrido en los últimos 25 años con el empleo, el paro y la población activa. Hay que distinguir cinco grandes periodos desde 1974. ¸ Entre 1974 1979, tanto el empleo como la población activa tienden a estancarse. Se trata de un período lleno de incertidumbre, caracterizado por la transición política de la dictadura franquista a la democracia. ¸ Entre 1980 y 1984, el empleo disminuyó espectacularmente (150.860), si bien el ritmo de disminución parece algo menor a partir de 1981, coincidiendo con el aumento algo más rápido de la población activa. Este último aumento probablemente esta relacionado con la entrada en el mercado de trabajo de las generaciones nacidas en la segunda mitad de los años 60 que, además de ser algo más numerosas, ya se beneficiaron del descenso de las tasas de mortalidad infantil. ¸ El período 1985-1990 fue testigo del proceso más vigoroso de la creación de empleo de la historia de la Com. Valenciana reciente. La ya existente recuperación mundial, junto con el descenso de los precios del petróleo, alimentaron esta expansión. La reforma del mercado de trabajo de 1984, en la que se generalizó la utilización de contratos temporales, también desempeñó un papel importante, aunque limitado. Sin embargo, en este período, la población activa también aumentó muy deprisa, debido principalmente al incremento de las tasas de actividad femeninas. En conjunto, a pesar de que el empleo total aumentó en más de 251.000 personas (3,9%), el paro sólo disminuyó en 70.000, lo que llevó la tasa de paro a un nivel del 14% de la población activa en 1990. 3 Autor: Vicente Castelló Roselló Título: Trabajo y Políticas de Empleo: Comunidad Valenciana ¸ Entre 1991 y 1993, la economía valenciana experimentó una gravísima recesión, en que las pérdidas de empleo fueron más intensas que en las crisis anteriores. En 1993, la tasa de paro alcanzó un máximo de 24,2%, debido a que el paro aumentó en dicho período en más de 145.000 personas, es decir, el 60% de incremento. Sin embargo, esta crisis fue mucho más breve que la anterior y a mediados de 1994 el empleo comenzó a recuperarse. ¸ En los 5 últimos años, la economía valenciana ha crecido bastante deprisa y el empleo ha seguido un ritmo similar. Así, a partir de 1994 hasta el segundo trimestre de 1998, se han creado 155.000 empleos (2,8% anual) y el paro desciende en 100.000 personas. 1.3 TASAS DE ACTIVIDAD POR SEXO Y EDAD. La tasa de actividad (la población activa dividida por la población de 16 años o más) ha tendido a disminuir desde 1974, experimentando un cambio positivo desde 1987 a 1993, en el que se alcanza un máximo ( 52,1%), para a partir de ahí continuar disminuyendo hasta 1998 que se sitúa en el 50,8%, cifra claramente inferior a la de 1974 que era del 51,04%. La tasa global de actividad oculta la existencia de grandes diferencias entre las tasas de actividad por sexo y edad. El gráfico 1 muestra las claras diferencias existentes entre los varones y las mujeres en lo que se refiere a la actividad. Así, la tasa de actividad femenina muestra una persistente tendencia ascendente: prácticamente estacionaria hasta 1986, con porcentajes entre el 28 al 30%, incremento considerable a partir de 1987 con niveles casi del 33 % y crecimiento rápido hasta 1994 hasta situarse en el 38,5%, para continuar en 1995 con aumento lento hasta 1997, y terminar disminuyendo, en 1998, en el 38,1%. Por lo que se refiere a los varones, su tasa de actividad muestra una continua disminución. Así, mientras que en 1976 cerca del 76% de los varones de más de 16 años trabajaba o quería trabajar, en 1998 esa proporción había descendido a algo más del 64%. En conclusión, la composición de la población activa de la Com. Valenciana evoluciona a favor de las mujeres, ya que han contribuido con más del 72% a su crecimiento total en el período 1976 a 1998. Sin embargo, el aumento de la tasa de actividad femenina, resultado de una mayor incorporación de la mujer al mercado de trabajo, que se ha producido, ha evolucionado paralelamente a un aumento de su tasa de paro y a un crecimiento de su contribución al desempleo total (el paro femenino ha pasado del 35,7% del total de desempleo, en 1976, al 60%, en 1998).

Por lo que se refiere a la tasa de actividad de los hombres y mujeres de menos de 25 años continúa descendiendo. Hoy es del 50,56% para los varones y del 45,1% para las mujeres. Parece evidente que la tendencia a largo plazo conduce a que una proporción creciente de jóvenes continúe más tiempo en el sistema de enseñanza o una formación inicial.

 

1.4 TASA DE OCUPACIÓN Por lo que se refiere a la tasa de ocupación (cociente entre el número de personas ocupando un empleo y la población de 16 años o más) no ha aumentado en el transcurso de los últimos veinticinco años. En 1998 es inferior (42%) a la observada a mediados de los años 70 (48,2%), según se observa en el gráfico

 

  1. 1.5 EVOLUCIÓN DEL EMPLEO

En 1975 el empleo en la Com. Valenciana es de 1.213.500. Hoy es de 1.365.300, es decir, en los últimos veinticinco años se han creado tan sólo 151.000 empleos (12,5% de incremento) a una media anual de 6.040 empleos. Ha habido que esperar hasta principios de la década de los noventa para que se alcancen niveles superiores a los de 1975. Precisamente, en los últimos ocho años, es cuando se crean la mayor parte de los empleos: 105.000 empleos que representan el 70% de la creación neta de empleos del período analizado (gráfico 4). El crecimiento insuficiente del empleo, se ha traducido en una tasa de paro elevada (actualmente es cinco veces superior). Por ello, el objetivo de este subapartado es abordar algunas dimensiones específicas del empleo para estudiar su evolución. En concreto, analizaremos las siguientes características: · distribución sectorial · el empleo por sexos · contratos 1.5.1 Distribución sectorial del empleo El análisis de la ocupación por sectores productivos refleja un reforzamiento de la dependencia del empleo total en el sector servicios. A su mayoritariamente peso relativo en el empleo total (60,1%), se ha unido un crecimiento elevado y sostenido del empleo en este sector que aumenta en más de 318 mil empleos, destacando el período 1984 – 1991 en el que se crean del orden de 200 mil empleos, es decir, casi el 70% de los empleos creados de dicho sector (gráfico 5). 5 Autor: Vicente Castelló Roselló Título: Trabajo y Políticas de Empleo: Comunidad Valenciana Sin embargo, ello contrasta con fluctuaciones o comportamientos claramente negativos en las restantes actividades productivas. Así, desde una perspectiva de análisis sectorial, existen dos fenómenos que han influido de forma importante en la tasa de desempleo: El primero, es la disminución del empleo agrícola en más de la mitad, en concreto 130 mil, en el período 1976-1988. En este período, la proporción de empleo agrícola, en el conjunto total, ha disminuido en más de diez puntos porcentuales pasando del 16,5% de 1976 a representar hoy el 5,5%. La disminución más importante se centra en el período 1987-1992, si bien ha sido una constante desde los años 50. En segundo lugar, es el deterioro de la industria valenciana que ha ido reduciendo sus empleos en las diferentes situaciones críticas por las que ha atravesado. Hay que destacar un descenso significativo: período 1980-1985 de grandes reconversiones industriales, se registraron una pérdida de empleos industriales de más de 123.000 puestos de trabajo. Sólo en 1981 se perdieron el 10% de los empleos industriales. Sin embargo, a partir de 1985 el empleo industrial ha ido recuperándose paulatinamente, pero sin alcanzar los niveles de 1976. Resumiendo: la evolución de la creación neta de empleo se traduce por una disminución muy marcada del empleo en el sector agrícola y en menor importancia en la industria, y son los dos sectores responsables de la disminución del empleo en el período analizado. Por contrapartida, los servicios son la principal fuente de crecimiento del empleo en la Comunidad Valenciana. 1.5.2 Empleo por sexos En el conjunto de la Com. Valenciana, el número de hombres ocupados, desde 1976, ha aumentado en 21.430 empleos ( 2,5% de incremento), mientras las mujeres aumentaban en más de 127 mil empleos (35,6% de incremento), que representan el 85% de la creación neta de empleos creados, la gran mayoría de todos ellos se realizan en la década de los noventa (gráfico 6). Esta situación refleja la evolución sectorial de los empleos: las pérdidas de la industria y sobre todo la agricultura se han centrado, casi exclusivamente, en los hombres con un 70%, mientras el aumento del empleo generado en el sector servicios corrresponden a las mujeres con el 60%. Sin embargo, el aumento de empleo de las mujeres es insuficiente para ofrecer un puesto de trabajo a todas las mujeres que se incorporan masivamente a la población activa, a finales de la década de los ochenta, en concreto: 282 mil mujeres( 75,5% de incremento), que representan más de dos tercios del aumento total de la población activa para ambos sexos. Todo ello, explica el masivo aumento del paro de las mujeres.

 

1.5.3 Contratos de trabajo El sistema de contratos de trabajo es un sistema dual que permite dos tipos de contratos de trabajo, de duración indefinida (permanentes) y de duración determinada (temporales). Como es bien conocido, la diferencia fundamental entre estos dos tipos de contratos se refiere a las condiciones de extinción. La extinción de los contratos de duración indefinida tiene un coste para el empresario que depende de las causas que se aleguen para dicha extinción y del resultado de un control judicial (en el caso de despidos individuales) o administrativo (en el caso de despido colectivos). La extinción de los contratos temporales es automática en el momento en el que termina la duración del contrato. Esta dualidad de los contratos produce una rotación excesiva, llegando incluso en ocasiones a que una misma persona realice diversos contratos en un corto periodo de tiempo, con efectos perversos sobre los incentivos para la inversión en formación por parte de las empresas y de los trabajadores. Así, el 9,2% de los contratos realizados son de duración indefinida (si descontamos las reconversiones en indefinidos de contratos temporales ya existentes el porcentaje sería el 6,1%), mientras los contratos temporales son del 90,8%. (gráfico 7). a) Los contratos por sexos El análisis por sexos introduce algunas matizaciones. En primer lugar, el volumen de contratación no beneficia a todos por igual. Los contratos realizados a mujeres representan el 38% de las nuevas contrataciones. En segundo lugar, cuando se trata de contratos indefinidos desciende este porcentaje al 31,5%. Las mujeres únicamente superan a los hombres en los contratos a tiempo parcial y en los de interinidad, en éste último caso potenciado por las sustituciones por maternidad (gráfico 8). b) Contratos más utilizados El contrato más utilizado en la Com. Valenciana (gráfico 9) corresponde al Eventual circunstancias de la Producción casi la mitad del total de contratos registrados (46,2%), seguido por el de Obra o Servicio con el 23,7%, y a continuación con un aumento constante el de Tiempo Parcial, con el 22,5%. El resto de contratos, a muy larga distancia, representan tan sólo el 7,6%. c) Estructura temporal de los contratos Referente a la estructura temporal, es decir, por duración inicial de los contratos registrados, afecta especialmente al tramo de < = 1 mes, con casi la mitad de los 7 Autor: Vicente Castelló Roselló Título: Trabajo y Políticas de Empleo: Comunidad Valenciana contratos registrados (48,5%). A continuación el tramo >1 a < = 3 meses se sitúa en el 32,8%. Por lo tanto los contratos de menos de tres meses representan en la Com. Valenciana el 81,3% del total de contratos registrados (gráfico 10). 1.6 LA DIMENSIÓN DEL PARO En la Comunidad Valenciana, el paro ha progresado durante la mayor parte de los últimos veinticinco años. Hoy es cinco veces superior al nivel de 1976, con una tasa de paro del 17%. El gráfico 11 representa la evolución de la tasa de paro desde 1976. Se observa un aumento realmente acusado entre 1973 y 1982 (cerca de 16 puntos porcentuales de incremento). A partir de 1982 la tendencia cambia hasta 1990, sin embargo, la recuperación del empleo no se tradujo en una gran disminución de la tasa de paro (4 puntos porcentuales de disminución) a pesar de registrarse un periodo de aumento del empleo muy vigoroso ( más de 251 mil empleos creados). La crisis posterior provocó unos elevados niveles de paro desconocidos hasta entonces, superiores al 24 por ciento de la población activa en 1993, para a partir de esta fecha empezar a descender hasta situarse en 1998 en el 17,19 % ( disminución de 6,6 puntos porcentuales), con un volumen de creación de empleo inferior a otros períodos de expansión ( 155 mil empleos). 1.6.1 Diferencias por edad y sexo Cuando desagregamos la tasa de paro por sexo y grupos de edad, aparecen algunos resultados interesantes. El primero es la diferente incidencia del paro en los varones y las mujeres. La figura muestra la evolución de la tasa de paro por sexo. En contraste con un aumento mucho mayor del empleo para las mujeres que para los hombres, la tasa de paro femenina siempre ha sido más alta que la masculina. Las diferencias significativas comienzan a aparecer a principios de la década de 1980. Así, mientras que la tasa de paro masculina comienza a descender en 1986, la femenina continúa aumentando hasta 1988. La segunda característica es que el elevado nivel que alcanzó el paro en 1993 se debe a la tasa femenina con un incremento de nueve puntos porcentuales en tres años, equivalente a 100 mil desempleadas, el 70% del aumento total. En el gráfico 11 podemos apreciar que el paro masculino y el femenino han seguido pautas muy divergentes. El paro de los hombres tiende a ser más sensible a las fluctuaciones de la economía que el de las mujeres. Esta situación se explica por la mayor concentración de los hombres en sectores sometidos a variaciones de la coyuntura y por un descenso tendencial de su tasa de actividad, que se traduce por una 8 Autor: Vicente Castelló Roselló Título: Trabajo y Políticas de Empleo: Comunidad Valenciana relación más directa entre la evolución del empleo y el paro que las mujeres, cuya tasa de actividad, contrariamente a los hombres, va aumentando por la incorporación a la población activa (como desempleada o con empleo) de los llamados inactivos (personas que no están en paro ni tienen empleo). Hay 1.050.000 mujeres inactivas en nuestra Comunidad (gráfico 12), cifra mayor que las mujeres con empleo, y que representan dos tercios de la totalidad de inactivos. Esta situación implica igualmente que el crecimiento del empleo de las mujeres debe ser muy superior al de los hombres para traducirse en una reducción del paro. Así, cuando el ciclo económico es expansivo y el crecimiento del empleo se acelera, se puede esperar que la tasa de paro de los hombres disminuya más rápidamente que la de las mujeres. Con todo, la conclusión más clara que puede extraerse de los datos: el paro es cada vez menos un fenómeno masculino. Si se tiene en cuenta que la tasa de actividad femenina es mucho más reducida que la masculina (38,1% frente al 65,1%), hay que concluir que el desempleo afecta con más intensidad a las mujeres. En efecto, actualmente, el 60% de los parados son mujeres (mientras que éstas representan 1/3 de los ocupados). 1.6.2 Paro Juvenil Una serie de factores han contribuido a que el paro fuera absorbido con los menores traumas sociales posibles. La gravedad del paro ha estado atenuada precisamente por su composición. No hay duda de que el fuerte componente juvenil, junto con mecanismos sociales de protección, son los factores fundamentales que explican el hecho de que la elevada tasa de paro no haya tenido repercusiones sociales graves. En efecto, la tasa de paro global de la economía valenciana, se eleva al 17,19%, pero este porcentaje oculta repercusiones muy diferentes por grupos de edad. Las dificultades que han existido para encontrar un puesto de trabajo para aquellos que lo buscan por primera vez (Gráfico 13) han hecho que hoy existan 68 mil parados de primer empleo, (equivalente a casi el 75% del paro juvenil, y en sus dos terceras partes son mujeres). Ello, ha producido que la tasa de paro de los jóvenes de menos de 25 años, sea en la actualidad más elevada que la del conjunto de la economía y, por supuesto, que la de los adultos. Así, la tasa de paro de los jóvenes es el doble que la tasa de paro global en la Comunidad Valenciana. Hoy es del 33,57%, lo que significa que 94.550 jóvenes no tienen trabajo, están disponibles para trabajar y buscan un empleo activamente, no lo consigue y termina engrosando las cifras de desempleo (Gráfico 14). Sin embargo, dicha tasa oculta un dato preocupante : la tasa de paro de jóvenes mujeres que es del 45% (dos tercios de los jóvenes parados son jóvenes mujeres), prácticamente la mitad de las jóvenes se encuentra sin empleo. 9 Autor: Vicente Castelló Roselló Título: Trabajo y Políticas de Empleo: Comunidad Valenciana Las fluctuaciones de la tasa de paro de los jóvenes de menos de 25 años han sido particularmente muy pronunciadas. Entre 1976 y 1984 aumentó en 37 puntos porcentuales, se sitúa en el 43,4%. A partir de 1985 desciende de manera acusada hasta 1990 al 24,87%. La crisis de principios de la década de los noventa propició un nuevo incremento hasta 1993, situándose en el 41,3%. Los años posteriores registran un nuevo descenso, pero sin obtener los niveles inferiores anteriores a la crisis. La composición del paro ha cambiado considerablemente en los últimos años, mientras que el 47,4% del total de parados en 1984 tenían menos de 25 años, la proporción ha descendido al 33,3% en 1998, lo que es en parte debido a una reducción constante de su tasa de actividad, como consecuencia de factores demográficos, a una mayor participación en la educación, y a excluirse de la población activa por no encontrar trabajo, se le conoce como el efecto desanimo. 1.6.3 El paro de larga duración Un importante aspecto de la evolución y la incidencia del paro se refiere al paro de larga duración (proporción de personas de la población activa sin empleo desde hace un año o más), que en la Com. Valenciana alcanza considerables proporciones con una tasa de paro del orden del 10% (equivalente a la tasa global de paro de la Unión Europea), y que desde 1987 ha disminuido, sólo, en torno a 1,5 puntos porcentuales. (gráfico 15). Por lo tanto, en 1998 más del 55%, y como desde principios de la década más de la mitad de los parados, es decir 161.700 personas, estaban sin empleo al menos un año y cerca del 40% durante dos años o más. Esta cifra es inferior a los niveles alcanzados a mediados de la década de los ochenta. Sin embargo, a pesar de la prioridad dada a la lucha contra el paro de larga duración durante un decenio o más el problema continua siendo grave y de gran amplitud. En este contexto, hay que destacar que algunos expertos indican que las personas que llevan mucho tiempo sin empleo tienden a tener mayores dificultades para encontrar trabajo cuando surgen nuevas oportunidades. Se le denomina “dependencia de la duración”, implica que la probabilidad de salir de la situación de paro es menor para las personas que llevan más tiempo en paro, es decir, que cuanto mayor es la duración del paro, menor es la capacidad para encontrar trabajo. Por lo tanto, en la Com. Valenciana, al problema general del paro hay que añadir el problema específico del paro de larga duración.

 

POLÍTICAS PÚBLICAS DE EMPLEO 2.l UTILIDAD DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS DE EMPLEO

El principal argumento de las Políticas Públicas de Empleo se fundamenta sobre la comparación de dos cifras: el de los empleos creados con la ayuda de las Políticas Públicas de Empleo y el de los parados. No tienen nunca por objetivo la creación de empleo para cada parado. Tal objetivo no tiene sentido por una razón fundamental: la creación de empleo está influenciada por la política macroeconómica. Si hay fracaso o inadaptación será por culpa de la política económica, no de las Políticas de Empleo. Es imposible juzgar la utilidad de las Políticas de Empleo sin tener en cuenta sus objetivos múltiples: ¸ contrarrestar la selectividad espontanea de los mercados en favor de los más vulnerables ¸ facilitar los contactos empleadores – candidatos ¸ suministrar rentas a los parados ¸ influenciar en la población activa ¸ construir recorridos de inserción para jóvenes ¸ formar mejor a los recursos humanos de las empresas. ¸ adecuar el tiempo de trabajo, etc. Las Políticas de Empleo, por sí mismas, no resolverán los problemas del empleo y del paro. Ello, no elimina su peso específico. Al contrario, es muy posible que en el transcurso de los diez o veinte años próximos su papel se irá amplificando. Las incertidumbres son importantes, respecto a las políticas económicas, a la situación de las innovaciones tecnológicas y a las evoluciones tecnológicas del mundo. Paradójicamente, la tarea de las Políticas de Empleo es, por su parte, mucho más previsible. Allí donde han existido dispositivos de formación, indemnización, creación de empleos y de inserción, han representado un papel indispensable como tratamiento social. En definitiva, el problema no es únicamente el mercado de trabajo, sino la contribución colectiva de la integración social de las personas para el empleo. 2.2 POLÍTICAS PROPUESTAS PARA LA REDUCCIÓN DEL DESEMPLEO Entre los expertos existe un amplio debate para eliminar la persistencia de las diferencias con la U.E. en términos de población activa, empleo y paro. Sin embargo, están enfrentados al reto de la tarea que representa una definición de las políticas eficaces. Reconocen que su elección supone dos modelos bien distintos. El primer modelo el liberal preconiza la intervención mínima del Estado. El otro modelo, el socialdemócrata, considera fundamental la continuidad de las Políticas de Empleo y de otras políticas sociales.

 

Como aportación a dicho debate, vamos a examinar ahora una serie de medidas políticas esenciales, que son respuestas a los desafíos planteados del siglo XXI, a saber:

2.2.1 Subvenciones a la creación de empleos

Salvo excepciones, se consideran de dudosa eficacia en términos de creación neta de empleo, pues se limitan, simplemente, a desplazar el problema modificando el orden de espera en la fila del paro, e introduciendo efectos perversos en el mercado de trabajo que trataremos de explicar. . La pregunta que hay que hacerse es: ¿Se trata de creación de nuevos empleos o son empleos que hubieran sido creados igualmente?. Si se contesta afirmativamente, quiere decir que en ocasiones se subvencionan empleos que hubieran sido creados igualmente, sin necesidad de intervención pública. Se le conoce como efecto oportunidad. La posibilidad de desplazar los empleos creados de otro lugar y/o cuando después del programa los trabajadores son despedidos y no consiguen su inserción en nuevos empleos se le denomina efecto desplazamiento La existencia de dichos efectos, nos induce a pensar, que el número de puestos subvencionados no es sinónimo de empleos creados. Según la OCDE, un estudio realizado en U.S.A. y la U.E. sobre la incidencia de ambos efectos se sitúan entre el 50% y el 80%, es decir, en el mejor de los casos por cada dos puestos subvencionados solo se crea uno. La utilización de las subvenciones al empleo puede enturbiar la competencia entre empresas de un mismo sector. Los empleadores subvencionados se encontrarán con ventajas competitivas respecto al resto de sus competidores, debido a sus menores costes de producción. Es conocida como efecto evicción. Por último, aparece también el efecto sustitución, entre las diferentes poblaciones de desempleados. La empresa viene obligada para tener derecho a la subvención a seleccionar sus futuros asalariados entre grupos desprotegidos (jóvenes, parados de larga duración, etc.) en detrimento de los que no lo son. , Por lo que, las expectativas, de determinados grupos de desempleados se verán reducidas. Hay que tener en cuenta que el empleo es una realidad heterogénea y los diferentes trabajadores no son perfectamente intercambiables por no ser homogéneos. En este sentido, la inscripción en el INEM no nos da una idea determinante del grado de “empleabilidad” del candidato.

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